Otra vez México es observado bajo la lupa internacional, esta vez no es por narcotráfico o delincuencia, es por el llamado Bullying o acoso verbal y físico, principalmente entre la población estudiantil de primaria y secundaria.

Esta forma de acoso que inicia como un simple juego, puede tornarse violento y traumatizante a medida que el problema va avanzando, los niños comienzan molestando a algún compañero con pequeñas burlas y bromas que el afectado llega a tomar como algo normal, que van desde apodos o empujones. Después los chicos siguen buscando otras formas de atormentar al afectado con bromas más severas, agresiones verbales más agresivas e incluso enfrentamientos violentos que en muchas ocasiones causa una depresión terrible en los infantes al grado de querer abandonar la escuela o atentar contra su vida debido al acoso que sufren por parte de sus compañeros.

En marzo pasado la OCDE puso a México en el decoroso primer lugar a nivel mundial en Bullying. Ante la situación que vive nuestro país derivada en gran parte por la ola de delincuencia y narcotráfico que lamentablemente se refleja en la juventud de hoy, se suma tambien al poco tiempo que los jóvenes pasan con sus padres y a la falta de comunicación y transmisión de valores con ellos, hace que los niños desahogan sus frustaciones con otras personas.

Los maestros también deben de poner atención especial a este problema, no basta con poner una llamada de atención, sino que deben hablar con los niños y con los padres para evitar que esta situación siga creciendo, pues a medida que siga avanzando el problema, al afectado se le creará un problema emocional traumatizante que va desde a una pequeña depresión hasta problemas para relacionarse con los demás en el futuro creando la desconfianza con quienes llegue a rodearse en su etapa adulta.

Es necesario que las autoridades educativas pongan un alto ya a estas erróneas formas de juego entre los niños, para ello es necesaria la participación tanto de los padres de familia como de los maestros para combatir este mal que está aquejando a nuestros jóvenes de manera grave, tan grave que puede traer como consecuencia futuros delincuentes o personas emocionalmente inadaptadas a la vida laboral.

Recuerda que el bullying también existe en la forma de cyber-bullying, que es la misma situación pero en la que el afectado recibe constantes mensajes ofensivos, chantajes o amenazas. Revisa constantemente las páginas que el menor visita, pues el menor puede estar sufriendo este tipo de abuso en forma de correos electrónicos, mensajes insultantes en las redes o inclusive por vía celular.

Si conoces a algún menor o tienes familiares a los cuales les hayas notado algún cambio de conducta, apatía, nerviosismo o algún síntoma extraño, trata de hablar con él y pídele la confianza para que te cuente lo que sucede, de este modo estás a un paso de detener el abuso que pueda terminar de una forma trágica. No lo dejes a la ligera, no es cosa de “hombres” o niñerías, no dejes de tomar cartas en el asunto.

Sobre el autor de este artículo Valerie Michel

Dibujante por placer, entrepreneur, gamer y lectora cafeinómana, pero como hay que trabajar para vivir, también escribo posts. En twitter @Vamich.

Categorías: Noticias 0 like